martes, 22 de noviembre de 2011

No es algo fácil de explicar.


Así es, nací colchonero, la sangre rojiblanca corre por mis venas y si os soy sincero, es una de las cosas de las cuales más orgulloso me siento. No hay nada más grande que mi Atlético de Madrid. La manera de vivir el Fútbol en el Vicente Calderón es la envidia de toda España. No nos cansamos de gritar los 90'. Atlético de Madrid es más que un sentimiento, ¡es una pasión inagotable!
No es fácil encajar un 5 a 0. O ver cómo no creamos ningún tipo de juego durante el partido. No es fácil saber que no ganamos un Derbi Madrileño desde hace más de 10 años. No es fácil tener una plantilla ilusionante, cuyos jugadores hayan destacado en Ligas diferentes y al llegar al Club cambien totalmente y sea lo mismo año tras año... Creedme, no es fácil. Pero los jugadores saben que, cuando les falten las fuerzas, sólo tendrán que mirar a la grada: Nosotros GRITAREMOS por ellos, nosotros ANIMAREMOS por ellos, nosotros LUCHAREMOS por ellos...
Es fácil decir cómo, cuándo, dónde y a quién animamos, pero en el momento en el que alguien nos pregunta ¿Por qué...?




Yo prefiero no responder a la pregunta o al menos no hacerlo en público. Prefiero guardar el secreto como si fuera la pócima de los galos. Así, los otros nos seguirán mirando extrañados, a veces extasiados, y siempre con disimulada admiración. Aunque ganen más títulos que nosotros y nos miren por encima del hombro, aunque nos den esa hiriente y condescendiente palmadita en la espalda cuando los ganamos nosotros, lo cierto es que nos envidian a un nivel metafísico. Y es que nosotros no necesitamos ninguna justificación para vivir, vibrar, sentir, soñar, llorar, maldecir, morir y resucitar. Vivimos intensamente hasta el extremo y nos mantenemos en pie año a año por una extraña regeneración espontánea que se produce cada verano. Nuestro es el secreto del fútbol y de la vida. Y no hay ningún título, por bonito que sea, que pueda con eso.

Nacho Liaño

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