sábado, 14 de enero de 2012

Una forma de vida.

[Esta entrada está dedicada Cristian Dorado López, futbolista y sobre todo gran amigo]
Comienza la semana. Los estudios, la familia y muchos otros temas ocupan la mayoría de tiempo en nuestras mentes. Pero hay algo dentro de ti... dibujado en forma de balón que nubla todo lo demás. Fútbol. Vuelta a los entrenamientos, una semana más de trabajo y lucha por volver a entrar en el once inicial en tu equipo.


A medida que va transcurriendo la semana ocurren miles de cosas: aciertos, fallos, tirones, consejos, halagos, críticas constructivas, goles, acciones destacables y otras no tanto. Todo entorno al Fútbol. Ya expuse cierto día la importancia de 'Sólo Fútbol'. Esto no es un deporte de vida o muerte, es mucho más que eso. El momento en el que sales al campo se acaba todo lo demás. No hay familia, no hay amigos, no hay estudios. Tan sólo un esférico que debes introducir en la portería contraria y 10 compañeros que te ayudarán a conseguirlo. El espectáculo forma parte de este deporte y como tal, pretende hacer disfrutar tanto al que ve el partido como al que lo juega en vivo. Por eso a todos nos gustaría hacer en un partido este tipo de jugadas...


Llegó el viernes. Ya estáis en círculo estirando todo el equipo a punto de conocer la lista de convocados para el día del partido. Escuchas tu nombre y aunque por fuera te muestres entero, sabes que por dentro estás deseando de sacar todo tu potencial en cada minuto. Dejarte el alma en cada jugada del partido. Hacer una palomita excepcional que deje al rival ensimismado. Meter la pierna en toda la ocasión propicia. Hacer las coberturas al compañero de forma fácil. Dar el último pase que deje a tu delantero sólo. Marcarte una jugada individual por la banda y centrarla desde la línea de fondo. Marcar el gol de tu vida.

Después de una noche sin dormir. Pensando en cómo te saldrá el partido, si ganaréis o si perderéis. Te levantas y te duchas, desayunas, haces tu mochila.. coges tus cascos y te diriges hacia el campo.
Escuchas el equipo inicial y ya no puedes evitar dejar escapar una mueca en forma de sonrisa al ver que tienes delante de ti un partido para disfrutar. Te cambias: calzonas, calcetines, medias, espinilleras, camiseta de calentamiento y cómo no las botas... que te llevarán a la gloria o te bajarán al mismísimo infierno, tú decides sobre ellas.
Ya estáis metidos en el partido, últimas indicaciones del míster, abrazos y besos a los compañeros para salir al partido lo más unido y enchufado posible. Un Padrenuestro y un Avemaría para evitar, independientemente del resultado, cualquier tipo de lesión y molestia que perjudique a un compañero o al colectivo. Sales al campo. Escuchas un ¡Vamos! que provoca que todos los nervios que te quedaban depositados en el interior se convirtieran en una bomba explosiva que detona en el mismo instante en el que dicha palabra llega a tus oídos. El árbitro dirige su silbato hacia su boca y ...

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