sábado, 17 de marzo de 2012

No hay final feliz.


Porque simplemente, cuando hay felicidad, no hay final. El amor viene y va, mientras hay vida y esperanza hay algo para construir. Aferrados a un abrazo para subsistir al vértigo, lunático, la sociedad y su látigo es verídico, sentimos pánico genético si estamos solos. En este mismo instante miles de personas se besan bajo la luz de una farola a medianoche; miles de personas se sonríen mutuamente y en una mirada esconden infinidad de sentimientos con un principio común; miles de personas consuman su amor y entrelazan sus cuerpos fundiendo sus almas en una sola; pero también miles de parejas discuten, se arrepienten de la pelea y se reconcilian. En otros casos, no hay esperanza, no hay amor y no hay gloria, no hay un final feliz porque éste existe y está vigente. Empiezan a encontrarse entre las dos personas motivos que, ante la ceguera que antes les producía una enfermedad llamada amor, no encontraron nunca mientras estaban juntos. Empiezan a cuestionarse el por qué de la ruptura y cuál fue la verdadera razón que obligó a separar ambos caminos. La única verdad innegable es que ya no forman parte el uno del otro, todo se acabó por una razón que independientemente el punto de vista con que la veamos es algo que impide que esas dos personas no estén disfrutando del tiempo juntos como anteriormente hacían sin barreras ni obstáculos. Sólo te pido que disfrutes de tu vida, que la hagas con alguien que te complemente si así lo ves conveniente y sino, que por personas muy especiales y diferentes... hay millones así. Sería una insensatez preocuparse por alguien en quien piensas: 'Que no existe otra persona igual o mejor a esa persona' y que realmente valora lo que le aportas a dicha persona que no sabe apreciar lo que tiene. ¿La Felicidad? jajaja... sigue buscando amigo; pero no olvides que no estará en una persona que no sea capaz de ir contigo hasta el fin del mundo. Que tarde o temprano ese cuento tendrá un final, y ya sabes, los finales nunca son felices.


No hope. No Love. No Glory.

Nacho Liaño

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