lunes, 7 de mayo de 2012

Sinceridad recompensada.


      -         ¿Me crees? – preguntó.
-         Sí, te creo – dijo ella
 Y sé que me creía. Me sentí bien.
La sinceridad recompensada es uno de los placeres más gratificantes que existen en esta vida.
Me alegré de que no hubiera un pero. “Te creo pero, “lo siento aunque”… Conjunciones terribles que acaban desactivando los sentimientos anteriores.
 Albert Espinosa
En su libro: 'Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tu y yo"

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