sábado, 23 de junio de 2012

¡Qué grande es ser tan pequeño!



'No soy una persona perfecta'. Así comienza 'Hoobastank' una canción que poco más de conocerla a través de un anuncio de tónica schweppes en el que aparecía Eduardo Noriega desnudo me recuerda a una persona que siempre conoció sus limitaciones. Valorarse a sí mismo y admitirse como persona, con virtudes y defectos, es algo que deberíamos hacer todos. Generalmente algunas personas no lo consiguen, y creen conseguirlo, que es diferente. No es lo mismo no perdonar, que perdonar y saber perdonar. Sin pelos en la lengua, un hombre que primero pensaba y luego actuaba; con sus errores, como todos tenemos. Pero al fin y al cabo siempre laureado por los suyos, por su gente, y hasta por muchos rivales... que hoy lloran su pérdida. La pérdida de uno de los mejores entrenadores de la Liga que dio su vida por sus jugadores, por sus colores y siempre puso su gran par de huevos encima de la mesa cuando las cosas se torcían.
Sería acojonante explicaros ahora la más que sabida historia que ha vivido este señor a lo largo de su vida. Es cierto, no lo conocí, ni la mayoría de los que le lloran tampoco. Pero será por algo, por eso mismo, por lo que tantas lágrimas han sido derramadas y tantos sollozos han sido evocados entre gritos desesperados y expresiones de desolación, como si de un familiar íntimo se tratase. Y así era, realmente. El Molinón siempre vio a Manolo Preciado como un ejemplo de lucha, de superación y sobre todo alejado de una gloria que siempre tocó, aunque él nunca quiso reconocerlo, y muy a su pesar por no haber logrado grandes títulos, como entrenador y como persona. ¡Qué grande es ser tan pequeño! Qué grande es ser tan humilde, tan honesto, que incluso después de haber iniciado un largo camino hacia el paraíso aún aprendemos de ti. Que descanse en paz un futbolista, entrenador, una persona pero sobre todo un gran luchador.
Hasta Pronto, Manolo.





Nacho Liaño

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