sábado, 7 de julio de 2012

Diario de un pediatra.

Hace unas cuantas mañanas pude ver la historia en el diario El Mundo que se os ofrece a continuación, no voy a opinar personalmente ni comentar nada. Simplemente quiero que le echéis un vistazo, le dediquéis los no más de tres minutos de lectura que tiene y a ver si os da algo en qué pensar...

Por Jorge Muñoz - Diario El Mundo (Pincha aquí si quieres ver la noticia verdadera.)

La historia de hoy me es obligado dedicársela al pequeño Ajerribet Brunel, de un añito de vida.
Ajerribet Brunel vino a vernos ayer en un estado más que deplorable, eran tan devastadoras sus lesiones en la piel que le saqué un par de fotos que les evitaré contemplar ya que la dureza de las imágenes hacen que las fotografías solo puedan mostrarse en reuniones científicas.
Su pequeño cuerpecito estaba absolutamente cubierto por pequeños quistes del tamaño de una lenteja, el bebé ardía y emitía un quejido constante como un animalito herido. Los ungüentos que el chamán de la tribu le había aplicado tres semanas atrás habían conseguido empeorar su estado y la piel se le caía a tiras. Al parecer los granitos le aparecieron hace casi un mes y el ungüento le había quemado la piel que se le había infectado creando una gran puerta de entrada a las bacterias.
Contactamos por Whatsapp con la doctora Lourdes Orta, pediatra experta en enfermedades tropicales. Cuando vio las terribles fotografías su diagnóstico dejaba poco margen de duda, Ajerribet Brunel tenía 'monkey pox', una enfermedad que se transmite por el mordisco de mono y que, una vez una persona es portadora, puede infectar a otros. Normalmente, sus efectos duran entre 2 y 3 semanas, pero a nuestro pequeño paciente se le había complicado gracias a las raíces con las que se aplican las "medicinas" locales.
A su delicado estado se sumaba la omnipresente malnutrición que sufren los menores en esta zona. El niño levaba tiempo sin comer y apenas bebía por el dolor que le producían las heridas en los labios. Le pusimos suero y antibióticos endovenosos.
Por la tarde pensábamos que el chiquillo empezaba a mejorar y le preparamos papillas hiperproteicas para fortalecerle. Pero aún nos esperaba una desagradable sorpresa. Cuando me encuentro a Reina apoyada de cara a la pared de urgencias sé que algo no va bien. "Joder Jorge, esto es increíble, -me dice Reina- le he dado un poquito de papilla a Brunel y he visto como le salía un gusano de un agujero que tiene al lado del labio, ven a verlo". Mientras se secaba las lágrimas nos dirigimos a la cama del niño. Efectivamente, encontramos varios agujeros del tamaño de la cabeza de un alfiler por la cara del niño. Esto significa que los gusanitos, producto de las larvas de mosca, se desplazan por dentro de la piel excavando túneles. El dolor es indescriptible.
En seguida metimos a Brunel en una bañerita, lo enjabonamos bien para después cubrirle el cuerpo con pomada antibiótica, mientras se nos quedaban restos de piel en los guantes. Nuestro pequeño amigo agradeció el frescor del agua y el masajito con la crema, y pudo por fin quedarse plácidamente dormido.
Pese a todos nuestros esfuerzos esta mañana nos avisa la madre de que su hijo ha amanecido con el abdomen inflamado. Estaba muy quejoso, tiene la barriguita hinchada y tensa, y no se escuchan ruidos intestinales.
Un tacto rectal nos revela una invaginación intestinal (obstrucción del intestino). Le pedimos a Sor Elisabeth, que, por favor, nos hiciera una ecografía para confirmar el diagnóstico, aunque no éste cambiaría nada. En ese estado no le podemos intervenir.
Todo lo que podemos hacer por él es darle una dosis baja de morfina para mitigar su sufrimiento, unas horas después nuestro pequeño amigo abandonaba este Chad tan cruel para poder descansar eternamente.
Apenas tenemos tiempo de lamentar la muerte de Brunel. Al rato nos vuelven a llamar de urgencias, un niño de unos 5 años se había comido una rata envenenada, pero esta es otra historia.
El consejo de hoy: Cuando quiera quejarme por algo, me acordare del sufrimiento de Brunel, de lo que me enseñó a su corta edad. Gracias amigo.

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