lunes, 2 de julio de 2012

No pestañees o lo perderás de vista.

Allá por el Verano Jamaicano del 86', una madre permitió que su familia aumentase el número de componentes en el momento en el que dio a luz al pequeño Usain. En el seno de una familia pudiente, comparándola con la pobreza que asolaba la isla caribeña, logró crecer de forma intensa y progresiva por las características físicas que presentaba a pesar de padecer una escoliosis resultante de una alimentación desequilibrada. A la temprana edad de los 15 años, se convirtió en el campeón júnior del mundo más joven de la historia en 200 metros. Fue entonces cuando Asafa Powell, uno de los mayores velocistas de todos los tiempos, se fijó en el joven Jamaicano que años más tarde haría historia, la leyenda de Bolt, Usain Bolt.


En Berlín, concretamente el 16 de Agosto de 2009, el atleta hizo la prueba de los 100 metros lisos en un tiempo hasta ahora impensable: 9'58 segundos:
Esas milésimas de segundo en las que el velocista parece perder la concentración voluntariamente de la carrera justo antes de cruzar la línea de meta podría haber permitido disminuir esos ridículos 9 segundos y medios en los que Usain Bolt convierte 100 metros un obstáculo fácil de superar.

Sin embargo, esas caras felices, esos gestos bromistas, sonrisas inapagables, esas flechas de victoria... se convierten en meros detalles de celebración en los que Usain Bolt oculta las miles de horas que en su vida ha brindado a lo que más le ha gustado siempre: Correr. La dedicación, el esfuerzo, el coraje, la lucha y sobre todo la actitud, el trabajo y la humildad han dado sus frutos y a día de hoy, salvo rídiculas rachas negativas, lo siguen dando.


El Fuerte Continuará.

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