miércoles, 20 de marzo de 2013

El engaño que pinchó las ruedas del ciclismo.

Érase una vez la historia de un pequeño soñador, vestido con su maillot a la edad de 12 años que decidió un buen día montarse en una bicicleta. Y comenzó a pedalear. Pedaleó tanto y tanto que pronto destacó en pruebas competitivas con chicos más mayores que él. El chico texano, es decir, nacido en Texas (norte de Dallas, EEUU) siguió pedaleando muchísimo y siempre miraba hacia adelante, puesto que para él el camino ya recorrido era parte del pasado, y lo que importaba era el inminente futuro y la importancia de su presente. Ese chico destacó en pruebas de triatlón, pero como tú y yo ya sabemos de quién hablamos, iré al grano y os diré que destacó en las carreras de bicicletas tal y como antes mencioné. Ganó muchas pruebas, muchísimas. El pequeño chico que un día se subió a una bicicleta empezaba a emocionar a propios y extraños y muchísimos niños de su edad le miraban incrédulos y a la vez admirados de tal extraordinaria capacidad de competición, mentalidad y esfuerzo. Esos chicos crecieron con el ciclista, vieron sus triunfos y lo celebraron con él, no literalmente, pero sí en sus corazones. -Yo vi caerse un día en bici a Lance- decía uno. -Yo le di una botella de agua mientras participaba en una prueba- exclamaba enervado otro. Ganó muchas carreras importantes de carácter ya no sólo local, si no autonómicas y nacionales. Y ninguna de esas carreras fue comparable al sacrificio que requería la más importante de su vida: Un cáncer testicular acechó sobre el deportista a la temprana edad de 25 años. En vez de guardar su bicicleta en el garaje, el pequeño Lance decidió cambiarle las ruedas, se colocó un maillot y dijo: Yo puedo con esto. Y así fue. Llegó a conseguir hasta 7 tours de Francia, la mayor prueba ciclista. Nadie había conseguido nunca nada así. Sin embargo un mal día para el deporte, quizás el peor en la historia del ciclismo, el pequeño Lance, ya hecho un hombre, confesó que había hecho trampas al introducirse a sí mismo sustancias prohibidas consideradas como dopaje con el objetivo de ganar muchas de las carreras en las que el texano había terminado en el primer lugar del podio...
Fue el engaño que pinchó las ruedas del ciclismo.



A continuación comparto con vosotros un artículo del diario ABC en el que se detalla la noticia de la confesión de su dopaje en una entrevista con la actriz Oprah Winfrey. Los derechos de dicho artículo quedan exclusivamente otorgados al diario antes mencionado.

J. C. CARABIAS / MADRID
Día 21/01/2013 - 13.28h
El texano confiesa su dopaje y dice que abusó de su poder en el ciclismo
Armstrong reconoce que se dopó

Nunca en la historia del deporte una confesión de uno de sus campeones resultó tan desgarradora, contundente y brutal. Lance Armstrong, el ídolo caído que se arrastra ahora por el fango del descrédito, confesó en una magnífica entrevista con Oprah Winfrey sus años de dopaje para dominar el ciclismo y el Tour de Francia. Usaba EPO, transfusiones y testosterona, nada nuevo bajo el sol. Armstrong asumió su culpa, no señaló a nadie y aseguró que «se merece lo que le pasa».
«Es demasiado tarde. Lo veo como una gran mentira que repetí muchas veces. Me dopaba por el afán de ganar a cualquier precio». Armstrong era un reloj de precisión sobre la bicicleta y un personaje fuera de ella. Ante Oprah Winfrey desmontó su imperio. Y lo hizo sin pelos en la lengua. Un titular en cada respuesta. «Es imposible ganar siete Tours de Francia si no se hubiese dopado». «Solo intentaba perpetuar la historia. En mi opinion (doparme) era parte de mi trabajo».
Los argumentos de su confesión residieron en la idiosincrasia del ciclismo. Vino a decirme que era así. «Yo no inventé esta cultura. No quiero culpar a nadie, yo tomaba mis propias decisiones. Lo siento. No tuve más acceso que los otros ».
«Mi cóctel era EPO, transfusiones y testorena»
Armstrong dijo que «llevaría mucho tiempo explicar por qué entras en dopaje o cómo se hace. Es muy simple. Tomas drogas para aumentar el nivel de oxígeno en la sangre, son sustancias beneficiosas para el ciclismo y el atletismo, es lo unico que necesitabamos. Yo solo usé epo, transfusiones y testosterona. Y no tengo excusas».
Uno de los puntos más llamativos fue su sensación de no estar haciendo nada malo: «No sentia que estaba haciendo trampas. En ese momento no. Busque en el diccionario la definicion de trampa, que era tomar ventaja sobre un enemigo. No lo sentia. Todos jugábamos igual».
El texano aseguró que no tenía miedo a dar positivo, ya que durante el Tour corría limpio. Las transfusiones se realizan en los días de descanso y en los controles las sustancias no se detectan: «No tenía miedo a que me descubrieran. No venían a tu casa, sino a las carrera. Ahora el sistema ha cambiado. Hacen los controles fuera de competicion. No hubo tanto de eso. Las cosas han cambiado».
Lance Armstrong se convirtió no sólo un símbolo en el deporte de los Estados Unidos, sino en todo el mundo.
Habló de Michele Ferrari, el gurú que cambió el ciclismo, el médico de la EPO. «¿Ferrari? Es complicado hablar de determinadas cosas sin dar nombres. Hay buenas personas y todos hemos cometido errores. Las personas implicadas no son tóxicos ni malos. Ferrari es un hombre inteligente, todavia lo pienso».
Armstrong se sometió a una terapia frente a una magnífica Oprah Winfrey. Admitió su fama de arrogante, prepotente y capullo, y dijo sentir haberse comportado con esa actitud tan desafiante. Fue un Armstrong medio desconocido, firme, pero arrodillado ante la opinión pública. «Ya sé que la gente no me va a creer, pero me gustaría pedir disculpas a tanta gente a la que hice daño». En la parte final de la entrevista, aseguró estar dispuesto a acudir a una comisión para limpiar el ciclismo. «Seré el primero en ir si me invitan».



«No me he dopado a partir de 2005»
Sin embargo, a pesar de la demoledora confesión negó haber consumido sustancias prohibidas en su regreso a la mas alta competición entre 2009 y 2010, «me entristece que digan que me dopé en 2009, porque no es verdad. No me he dopado a partir de 2005. Totalmente, absolutamente falso». Hay que recordar que el ciclista norteamericano consiguió alzarse con el tercer puesto del Tour de 2009, solo superado por el español Alberto Contador y el luxemburgués Andy Schleck.




La fundación de Lance Armstrong 'Livestrong' es muy famosa por sus pulseras amarillas.

Como curiosidad he recordado que en una comedia americana (Cuestión de pelotas, 2005) el ciclista estadounidense daba una lección de superación al protagonista de la película en el que se ponía como ejemplo a sí mismo y su recuperación del cáncer. Aquí podéis ver la escena de la que os hablo:

«..El que hace trampas jugando... 



..al infierno se va caminando.»
Refrán.


«..El dolor es algo temporal; puede durar un minuto, una hora, un día, o un año, pero al final se acabará y otra cosa tomará su lugar. Sin embargo, si me rindo ese dolor será para siempre.»


Si no tenéis nada que hacer durante hora y algo, os recomiendo veáis al completo la entrevista de Oprah Winfrey a Lance Armstrong:


Esos padres que crecieron a la par que Lance y han subido a sus propios hijos a una bicicleta alegando que el campeón de los 7 tours había pedaleado con ellos qué explicaciones les darán a sus niños... ¿Confesarán ellos también, diciendo que son parte y víctima de una de los mayores fraudes deportivos de la historia? ¿O callarán con la conciencia intranquila al saber que cualquier día sus pequeños se despertarán y verán que lo que para ellos era un héroe es en realidad una mentira? ¿Una farsa? ¿Un fraude?
No sabemos si estos hijos, una vez conocida la dura realidad de una mentira que hemos vivido a lo largo de tanto tiempo afectará en sus ganas de pedalear. Pero si eres tú un pequeño Lance, no mientas, no engañes... sé tú mismo. Porque al fin y al cabo todo esto es un juego, y mentir sobre una cosa así no sólo provoca que engañes al mundo, sino algo mucho peor... y es que te engañes a ti mismo.


Nacho Liaño

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