viernes, 10 de mayo de 2013

Yo soy Sam.


A continuación os presento una película especial. Tan especial como lo es su protagonista, el nominado al Óscar Sean Penn es Sam, un deficiente mental que deberá luchar por conservar la custodia de su pequeña hija, ya que el Estado considera que no está capacitado para hacerse cargo de su educación. De su defensa se encargará una prestigiosa abogada, Rita Harrison (Michelle Pfeiffer), cuyo desinterés y frialdad inicial cambiarán tras conocer a Sam, descubrir el amor que siente por su hija y comprobar su determinación por defender sus derechos como padre. Sam padece espectro autista con bajo coeficiente intelectual y a la edad de 6 años, su hija demuestra una capacidad mental superior a la de su padre. Es la fabulosa historia entre el incondicional amor de un padre a su hija que llegarán hasta donde haga falta para que acabe finalmente con un final feliz. 
¡Aquí os dejo el tráiler!
¿Qué tiene que ver esto con la lengua? 
La vida de Sam no es la misma sin el amor de su vida, su hija pequeña.
No creo que tras haberos explicado el argumento de la película tengáis muchas dudas sobre cuál es la relación entre el séptimo arte y la lengua. Aun así os comento que, como habréis podido ver antes y ha quedado demostrado en el tráiler, la magnífica interpretación de Sean Penn nos abre una puerta a la incomprensión. A su incomprensión, mejor dicho porque si observamos ciertas escenas la facultad del habla y relación para con su hijo le es muy dificultosa. Para informarme mejor sobre cómo afecta ese trastorno generalizado del desarrollo basado en un síndrome autista en la expresión comunicativa he buscado y encontrado lo siguiente: 
Destacan una serie de síntomas que actúan en conjunto:
- Trastornos de la comunicación verbal y no verbal
- Trastornos de las relaciones sociales.
- Centros de interés restringidos y/o conductas repetitivas.
Este trastorno de comunicación podría ir del mutismo total con incomprensión del lenguaje hablado y escrito y ausencia de mímicas congruentes al humor, a dificultades de comunicación que se engloban esencialmente en la comunicación verbal (en particular en el aspecto de la comprensión de los mensajes implícitos) y no verbal (comunicación gestual, expresiones del rostro) y en la adaptación del interlocutor. En estos casos, el vocabulario puede ser incluso preciso, hasta pedante, y el tono de voz o la entonación puede parecer extraños, pero no son criterios obligatorios. Los trastornos de la socialización pueden ir desde la ausencia de búsqueda de contactos sociales (incluso para satisfacer necesidades fisiológicas como el hambre). 
(Vía wikipedia)
En definitiva 'Yo soy Sam' es una película maravillosamente tierna. Os emocionará, ¡os lo aseguro!
Nacho Liaño

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