viernes, 8 de noviembre de 2013

'A veces hay que saber perder cosas, para luego poder valorarlas'.


Y duele admitirlo. Pero es así.
Cuando perdemos algo; una vida, una persona, un folio en blanco... nos damos verdaderamente cuenta de lo importante que era en nuestras vidas. Echamos un vistazo atrás, y nos arrepentimos de no haberle otorgado la importancia que merecía. Perder, de todas formas, nos ayuda a valorar. Y saber valorar algo es, bajo mi punto de vista, una de las mejores cualidades que puede tener una persona. ¡Qué ciegos somos a veces! Si la vida está llena de detalles a los que no queremos siquiera mirar, cómo vamos a ser capaces de darnos cuenta cuando una persona quiere volver a ser contigo lo que fuisteis no hace mucho.
Aun así, no olvides que toda puerta cerrada lleva consigo la apertura de una nueva. Y que detrás de esa lo que te espera quizás es mucho mejor de lo que llevas disfrutando toda tu vida. Cuando perdemos las cosas sólo tenemos un dolor incurable y sobre todo una sensación de vacío como consecuencia de dicha pérdida. Pero no. Has de ver ese agujero como la ocasión, la oportunidad, de poder incluir algo nuevo en tu vida a la que antes no podías otorgarle dicho sitio. Hay pérdidas con solución, y otras que no tienen vuelta de hoja. Ahora diría que somos nosotros los únicos capaces de darle la vuelta a la situación, pero a veces no se pueden conseguir cosas tan sólo con la voluntad... hace falta algo más.

Haz que 'perder' no sea malo; 'tómatelo como una ganancia', como decía Albert Espinosa. Cuando perdió su pierna, el escritor se miró frente al espejo y dijo: '¡Pero si he ganado un muñón!'. 

«..Siempre hay una ganancia en la pérdida: saber quién te quiere.»

Albert Espinosa
Nacho Liaño

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