viernes, 13 de diciembre de 2013

Firma Invitada Nº 3 - 'Formas y formas'.

¡Hola a todos, Inspiradores! 
Volvemos con la Firma Invitada de 'La Inspiración Entre Palabras', como cada viernes. Hoy tenemos a un amante del Carnaval cuya historia no dejará indiferente a todos y cada uno de los chirigoteros/comparsistas etc. cuyos corazones laten al 3x4. Se trata de Adrián Ruiz-Herrera Laynez, enorgulleciéndome os digo que es amigo mío... y que esta es su historia en un mundillo que empieza en febrero... pero se vive durante todo el año entero. 
¡Que lo disfrutéis! 
Entre cervezas, recibo la invitación de mi gran amigo Nacho Liaño para participar en la nueva sección de su blog 'firmas invitadas'. Sin pensar, acepté esa invitación que me trae hoy aquí, a que conozcáis mi opinión sobre un tema al que me apeteció titular 'formas y formas'.
Llámense formas, puntos de vista, perspectivas desde las cuales podemos enfocar una fiesta tan típica y conocida como es la fiesta del carnaval. Personalmente, he tenido la gran oportunidad de disfrutar de dos grandes enfoques: El carnaval desde fuera y el carnaval desde dentro.
Llega febrero, llega el carnaval y las ganas de oír, disfrutar y saborear el trabajo que tantas y tantas agrupaciones desempeñan para estimular nuestros sentimientos. ¿Quién no lloró escuchando una letra de carnaval?, ¿quién no sintió ese pellizco en la garganta?, ¿quién no comentó sobre los vellos de sus brazos ante esa letra llena de ira, rabia, garra, etc.? Es la oportunidad que tienen los carnavaleros de sacar afuera todo lo que le humilla, todas las verdades que esconden las grandes mentiras. Pocos temas le faltarán a esta fiesta por mencionar, y todos y cada uno de ellos los oímos desde el sofá de casa, o caminando por el pueblo en busca de esas letras que nos parten el alma.
La otra cara de la moneda es algo más compleja. Hace unos años me empezó a llamar la atención la actitud de mi hermano cuando oía las coplas del carnaval, que únicamente llegarías a comprenderla si la vieras. Esa misma tarde, mi hermano me invitó a oír uno de sus pasodobles preferidos. Presté mi máxima atención para comprender todo lo que aquel pasodoble decía y así fue, mis vellos se ponían de punta al mismo tiempo que un pellizco se apoderaba de mi garganta. Desde ese momento indagué en busca de sensaciones que me hicieran sentir lo mismo que aquel pasodoble.
Adrián es opositor a la Policía Local.
Ya superada la primera barrera, me acostumbré a esas sensaciones y mi cuerpo pedía más. Fue cuando recibí la invitación de un gran amigo para formar parte de una agrupación carnavalesca, en la que actualmente estamos trabajando para afrontar el nuevo año. Era un momento que no pude desaprovechar ya que el grupo estaba completo, tenían dos años de experiencia en el carnaval y las ganas sobraban. Todo me pareció súper raro desde un principio. Empezamos a montar el repertorio y fue cuando verdaderamente entendí la complejidad y el arduo esfuerzo que supone sacar una agrupación a la calle. Durante meses de esfuerzo se acercaba el momento, llegaba ese momento tan esperado, llegaba el 'ensayo general'.
Ese día comenzaría con un gran desayuno en el que todos nos reunimos para desconectar y quitarle tensión al momento que llegaba. De forma inminente, nos dirigimos a la sala para dar los últimos retoques y calentar las voces donde no faltaron algunos traguitos de vino. Se acercaba la hora, la suerte estaba echada y Luis Miguel cerraba con llave la puerta de la sala. Esos nervios rondando por el estómago me acompañaron todo el trayecto. Sacamos las últimas fotos del gran día cuando Gabriel daba la señal a José Alberto (el caja de la chirigota)  para comenzar el pasacalle que nos llevaría hasta el bar 'media luna'.
Ese momento en el que al sonido del pasacalle nos acercábamos a la zona donde tendría lugar el mencionado ensayo, fue único e irrepetible. Llenos de euforia, saludábamos a los familiares y amigos que se habían tomado la molestia de asistir, a pesar de la pésima hora en la que se había fijado (la hora de la siesta de un buen gaditano).
Subidos en el escenario, el cosquilleo en el estómago incrementaba por momentos y un pensamiento rondaba mi cabeza. Temía que los nervios nos traicionaran y que la buenísima primera impresión que queríamos dar se transformara en nefasta. Los guitarras se miraron con confianza, asintieron la cabeza y comenzó la actuación.
Nuestras gargantas gritaban al unísono todo aquello que nos perturbaba, que nos incomodaba y la cantidad de mentiras y falsedades de esta sociedad que nos envuelve. A medida que se avanzaba en el repertorio, los nervios se iban perdiendo y nos íbamos ganando la confianza de ese público que en esa tarde tan especial nos acompañaba. Varios amigos me guiñaron el ojo en señal de que todo iba sobre ruedas y pudimos apreciar desde esas tablas la satisfacción con la que los espectadores nos oían en esa tarde tan única.
Finalizado el ensayo, nos acercamos a amigos y familiares que nos halagaron con comentarios súper positivos y alguna que otra crítica constructiva que nunca estuvo de más.
Nos quedarían por delante unas semanas de intenso carnaval que necesitaría escribir un libro para no dejar sin comentar ninguno de los extraordinarios momentos que durante estas semanas se vivieron.
Con esto, me gustaría animar a todo aquel que tenga la gran oportunidad de participar con una agrupación carnavalesca a que no lo piense, que se lance a vivir y a disfrutar de esta gran aventura, una aventura grata que volverá locos a tus sentimientos, la aventura del carnaval.
                                                             Adrián Ruiz-Herrera Laynez

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