sábado, 22 de febrero de 2014

Firma Invitada Nº 7 - 'Tranquilo, yo te cuido'.

¡Hola a todos, Inspiradores!
Un nuevo viernes acontece, y como ya sabéis toca una nueva firma invitada. En este caso, tomará la palabra una persona muy especial en mi vida. Es una de las pocas personas que me conoce fantásticamente bien y ha compartido conmigo miles de momentos que, y espero que ella no lo dude, no son ni la mitad de la mitad del cuarto de la mitad de los que nos queda aún por vivir. Eso lo tengo claro. Bueno, eso y que mi amiga Celia Rodríguez aparte de ser una gran amiga, laboriosa estudiante y mejor persona, canta como los ángeles (algún día aportaré material inédito) y escribe como si tuviera tres Ateneos en su pluma. Así, tal cual. Yo sólo espero que siga siendo como es, y que si algún día me ve herido física, o psicológicamente me diga: Tranquilo, yo te cuido.
¡A disfrutarla!

Cuando mi amigo Nacho comenzó el blog siempre le pedí que me dedicara una entrada, me haría mucha ilusión, pero más ilusión aun me hace el que me haya concedido el honor de escribir para su blog. Con cariño y desde mi inexperiencia.

Cuidar, tal y como lo define la RAE: Asistir, guardar, conservar.
Celia Rodríguez estudia enfermería en Algeciras.
Desde que nuestros padres reciben la maravillosa noticia de que traerán al mundo un hijo se encargan de cuidarlo, especialmente la madre que se ve en la obligación de cuidarse a sí misma para cuidar su bebe. ¿Quién no conoce alguna de esas mujeres que cambian su dieta habitual? O mucho más sacrificado, las que se quitan de la adicción como el tabaco o su copita de vino antes de almorzar.
Y cuantas veces no hemos visto ese gesto tan característico de ellas, esa mano sobre el vientre, como protegiendo lo que engendran.
Pero ese es sólo el comienzo, una vez que nacemos tienen que asistir las demandas de su bebe y encargarse de que obtengan una educación sanitaria básica para que en un futuro seamos capaces de cuidarnos nosotros mismos.
Llega el momento en el que eres tú el encargado de conservar tu salud, los responsables de elegir un estilo de vida, de seguir hábitos beneficiosos o perjudiciales para ti. Pero con 20 años que joven piensa en eso… que se lo pregunten a mi hígado, que está asustadito de que sea Febrero, porque sabe que lo que le espera es una semana de ‘Sheriton’, ‘Almirante’ y todo lo que se le eche. (Con eso de ser estudiante la economía no me da para ‘Chivas’).
Pero la vida pasa y según los que lo han experimentado en un abrir y cerrar de ojos te encajas en esa edad, esa que en muchas ocasiones trae consigo la conocida ‘Crisis de los 40’. Ya no eres un chaval, cada vez es más difícil disimular esa barriguita cervecera, no te paras a contarte las canas porque son innumerables, descubres alguna que otra variz que antes no estaba, se está apareciendo el juanete del pie derecho y al del izquierdo le falta poco…
Guardar el tipo se convierte en una tarea de sacrificios para quitarse de esos caprichitos que según los estándares y estadísticas no cumplen con las recomendaciones para la salud.
Y ahora es cuando os hablo de mí, al menos de lo que pretendo ser y dedicarme a ello en un futuro, ENFERMERA o también lo podríamos llamar CUIDADORA. Cuidadora porque es mi función tal y como dijo mi ‘encantadora’ amiga Virginia Henderson (Para que me entendáis es como la creadora de los mandamientos para enfermeros) cuidar las 14 necesidades (y no mas, ni menos).
Cuando llega el momento en el que tus padres no están, tu mismo o tus familiares  no tienen las capacidades o conocimientos suficientes para suplir tus necesidades  existen esas personas llamadas enfermeros que asisten, conservan o guardan tu salud.
Me encantaría poder explicar el trabajo de los enfermeros pero mi experiencia en ello es cero, mi única referencia a lo que me enfrento en menos de dos meses (inicio de mis prácticas) son los típicos tópicos sobre esta profesión: Pinchar culos, lavar viejos, ser el subordinado del médico…
Por ello me quedaré con una frase que leí hace unos días y me encantó: 

«..Enfermería no es medicina de segunda, son cuidados de primera.»

Celia Rodríguez Ruiz



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