lunes, 3 de febrero de 2014

Luis y la tradición rojiblanca.

-Nacho, ha fallecido Luis Aragonés.-
Normalmente soy yo el que le comunica las noticias a mi padre. Lo primero que hago cada vez que me levanto es ver la portada de los principales diarios del país así como las noticias más destacadas. Esta vez me pilló totalmente por sorpresa, y sé que cuando él se dirige a mí poniendo un tono de novedad, lo que sigue tras esa disposición es normalmente un jarro de agua fría. El típico día normal que cambia radicalmente con una sucesión de palabras. Y así fue.
Probablemente una de las diferencias que tenemos los colchoneros con las demás aficiones es la legitimidad de colores. Sí. De manera hereditaria vamos plantando en nuestra propia familia la semilla rojiblanca que florecerá a lo largo de los años. Y aunque esto también ocurra en ciertas aficiones, la familia atlética siempre ha destacado por profesar su amor por un club de abuelos a padres, y de padres a hijos. Y esos colores que defendía Luis Aragonés, velaron ayer en su recuerdo. En el Vicente Calderón, su casa, y arropado no sólo por los futbolistas que actualmente llevan a lo más alto (y hoy nunca mejor dicho) al equipo de la Ribera del Manzanares; sino también a aquellos que compartieron con El Sabio de Hortaleza gloriosos instantes que permanecen en la memoria de los colchoneros: San Román, Aguilera, Clemente Villaverde, Caminero, Santi... fueron muchos los que portaron esa lona en forma de camiseta con Luis a la espalda y alguno no pudo evitar emocionarse. Emoción de verdad.
Porque probablemente sería complicado que todas las personas que estuvieron dentro de los recintos donde se formó el Zapatones no se enjuagaran los ojos en lágrimas. Un homenaje a la altura de lo que fue como futbolista, como entrenador y sobre todo como persona. Hoy me pondría a soltar tópicos sin ton ni son, pero prefiero llegar un poco más lejos.
Luis era lo que se veía en la tele. Directo. Transparente, sin trabas. Y hablo de él como si lo conociese porque él mismo se nos presentaba en las ruedas de prensa, en sus declaraciones, y en todo tipo de momentos en los que aprovechaba para darnos la oportunidad de ver a una persona abierta. Que se equivocaba, como todas... pero tenía Fe en sus convicciones. Y eso no lo tiene todo el mundo. Haciéndonos ver que era una persona cercana y que vivía el fútbol como pocos. Él te decía lo que pensaba en cualquier momento, a veces pensándolo, y a veces no. Total, es un Sabio. No le podemos recriminar nada. Creo verdaderamente que eso al futbolista que lo tuvo como entrenador le marcó. El hecho de permanecer el día a día cercano a tus futbolistas marca una gran diferencia de otros entrenadores profesionales que no derrochan tal cariño. Y cariño Luis tenía, porque bajo su trabajada máscara como gruñón, había una persona que llegaba a los futbolistas y estos se lo hacían ver cada semana.
¿Por qué 'Sabio'?
Eso me he preguntado yo muchas veces. Si siempre lo veías con chándal, con un vocabulario informal (por no decir otra cosa)... pero siempre cavilando. Hablando con los futbolistas, llegándole al corazón y contándoles la verdad siempre sobre el momento de forma por el que atravesaban. Quizás Luis fue sabio porque fue humilde, escapando de elogios que podían confundirle. Quizás Luis quisiera vivir al margen de todo eso... y también quisiera ocultar su enfermedad hasta a futbolistas con relación íntima que pasaron por su vestuario.
Siempre de usted.
Siempre me llamó la atención de él la forma en la que se dirigía a los jugadores. Muy curiosa, para ser sincero. No escatimaba en respetos cuando se refería a sus futbolistas 'Usted no es mejor que yo', 'Usted sabe bien lo que tiene que hacer', '¿Usted se ve capacitado para ser Capitán?' y seguidamente no dudaba en lanzarte alguna que otra palabra malsonante. Esto así en frío suena discordante pero cuando ves algunas imágenes conoces realmente hasta qué punto mantenía esa relación Luis Aragonés con sus jugadores.
El bebé de la Roja
'Un hombre con ideas nuevas es un loco, hasta que sus ideas triunfan', dijo Marcelo Bielsa un día. Y que se lo digan a Luis, que le llovieron palos de todos los colores en todos los medios y seguidores del fútbol español desde que dejó a Raúl en su casa sin disputar la Eurocopa de 2008 que más tarde ganaríamos. Supuso el establecimiento las primeras piedras que hoy conforman un infranqueable castillo llamado La Roja, identidad que se le debe a él y sólo a él y más adelante perfeccionado por Vicente del Bosque. Los propios artífices de estos hitos han dejado constancia de lo que supuso ser futbolista en las filas de Luis Aragonés en diversos diarios: Fernando Torres, Xavi Hernández e Íker Casillas así como miles de mensajes de toda España de futbolistas, compañeros de profesión y amigos dedicados a lo que significó Luis Aragonés para el fútbol español.
Homenajes en vida.
No me gusta decir esto. No cuando acabo de escribir un artículo que a buen seguro no hubiese escrito si no hubiera ocurrido este desenlace. Pero deberíamos concienciarnos y saber valorar bien al que lo merece antes del final de su vida. Para que disfrute aquí abajo con los suyos algo que tarde o temprano vivirá allí arriba.
Muchos atléticos que lloraron su pérdida ayer en el Vicente Calderón ya han propuesto como nombre del nuevo estadio aún en construcción el de 'Estadio Luis Aragonés', que no suena mal. No. Pero yo preferiría traernos un nuevo Mundial de Brasil y poder dedicárselo a aquella persona que desde el cielo guía a su equipo. Y si no puede ser, me quedará el consuelo de poder decirle a mi hijo algún día quién fue Luis Aragonés y lo que significó para el Club Atlético de Madrid... tal y como lo hizo mi padre conmigo.

Hasta siempre, Luis.

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