viernes, 28 de marzo de 2014

Firma Invitada Nº 10 - '¿Tú que quieres ser de mayor?'.

¡Hola a todos, Inspiradores!
¡Ya son diez las 'Firmas Invitadas' en La Inspiración Entre Palabras! Diez personas han pasado por aquí, han dejado su historia y su particular estilo plasmados en palabras desahogándose así cada uno en su temática elegida. Para celebrarlo, hoy os traigo a alguien especial. Se trata de una amiga que conozco de hace bastante tiempo y que hoy ha accedido gustosamente a escribirnos un ratito de ella. O más bien, de su vida... de las dificultades que conllevan algunas decisiones y el a veces desafortunado destino. O quizás finalmente afortunado. Quién sabe. Ella es Cristina Llamas, y a continuación vas a leer la décima firma invitada: Y tú... ¿qué quieres ser de mayor? 
Os dejo con ella. ¡A disfrutar!            

En primer lugar me gustaría felicitar a Nacho por el excelente trabajo que realiza a través de este blog. Los jóvenes tenemos el derecho de ser escuchados, pero sobre todo, por encima de ninguna otra cosa, tenemos la obligación de hacernos escuchar. Por eso también, Nacho, agradecerte esta oportunidad de poder ser una firma invitada en este espacio que con tanto cariño y dedicación nos ofreces.
            A medida que transcurren los años y vas dejando atrás los retazos de la niñez; a medida que vas viviendo tus propias experiencias, tus primeras situaciones en las que el cordón umbilical de la seguridad y la comodidad de la protección de los padres comienza a desgarrarse; a medida en que vas recorriendo tu propio camino y tomando tus propias decisiones comienza a despertar la percepción de tener tu propia vida en tus manos.
La futura 'Seño' Cristina.
            En estas líneas me gustaría hablaros de una decisión que todos hemos de afrontar alguna vez y que en gran medida determina nuestro futuro y porvenir. Todo se resume en esa pregunta que continuamente, desde pequeños, nos comienzan a plantear nuestros familiares y amigos: 
¿Tú que quieres ser de mayor? Esta era una cuestión sobre la que yo nunca había mostrado el menor titubeo a la hora de responderla. Siempre había querido ser maestra.
            Precisamente, en este proceso de madurez al que me refería anteriormente, te vas dando cuenta que no siempre se puede hacer lo que una quiere. Que a veces es preferible renunciar a un sueño, a un deseo, por una situación que presumiblemente se presenta más favorable para el futuro. De este modo, cuando afronté la decisión sobre mis estudios universitarios dejé a un lado mis preferencias personales y decidí solicitar plaza en diversas carreras relacionadas con el mundo jurídico.
            A nadie se le escapa que en la situación actual que vive nuestra sociedad, con una realidad laboral altamente deprimente para las expectativas de los más jóvenes, hay que optar por carreras que, gustos a parte, te abran un mayor abanico de posibilidades a la hora de encontrar trabajo. Fue esta la razón por la que en el orden de relación que establecí para las listas de admisión situé en primer lugar Derecho, situando magisterio en las últimas posiciones en cuanto a preferencia.

Suele decirse que Dios escribe derecho con los renglones torcidos...

...y en mi caso parece ser que se cumple completamente. Desde las primeras listas que se hicieron oficiales, por cuestión de algunas décimas no conseguí acceder a ninguna de las plazas ofertadas para Derecho, habiéndome sida adjudica la plaza para Magisterio de Educación Primaria en la Universidad de Sevilla.
            Decepcionada, decidí esperar a siguientes adjudicaciones con la expectativa de poder conseguir una plaza en Derecho, objetivo que se iba aproximando cada vez más conforme se iban reduciendo las listas de espera.
            Pero un día comenzaron a surgir las dudas. El debate entre lo que siempre había querido y lo que parecía que debía hacer. Así con todo, decidida a no esperar más, decidí formalizar mi matrícula para Magisterio.
            Y aquí estoy. Sevillana de adopción. Inserta sin esperarlo en las más puras disputas de sevillistas y béticos; de macarenos y trianeros, que son parte de la idiosincrasia más profunda de esta preciosa ciudad, y que más me enamora cada día. Y enamorándome también de la que sin duda es una de las profesiones más bonitas y más importantes, y que por desgracia se encuentra tan devaluada en nuestra sociedad actual: La tarea de educar y enseñar a los más pequeños.     
            No sé si finalmente hubiera terminado entrando en Derecho. Lo que sé es que tomé mi decisión, la decisión de algún día ser lo que siempre quise ser. La vida me pondrá en su sitio, no lo descarto, pero sé que ahora estoy en el sitio en el que quiero estar.
            Por cierto. A todos los maestros y maestras que habéis pasado por mi vida: GRACIAS

«..Ojalá algún día pueda ser tan importante para mis alumnos como vosotros lo habéis sido para mí.»

            Hasta la próxima,
                                                       Cristina Llamas García

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