lunes, 3 de marzo de 2014

Hoy no sé qué escribir.

¡Hola a todos Inspiradores!
Nuevamente me dirijo a vosotros con motivo y razón de comenzar una nueva semana con energía y positivismo. Lo bueno hay que salir a buscarlo, te está esperando siempre ahí fuera... y no puedes dejar que las cosas ocurran por sí solas ni pretender que los problemas se solucionan sin dar tu brazo a torcer. Es hora de cambiar las cosas y, en cuanto estés listo, coger una mochila llena de sueños, tu sonrisa y empezar de nuevo otros siete días de duro trabajo, ambición e ilusión. Me temo que la semana pasada no pude publicar nada por el proyecto de Sincroweb (que está comenzando y ultimando sus detalles para estar 'On Air') pero tranquilo, que ya vuelve La Inspiración Entre Palabras... aunque sinceramente, hoy no sé de qué escribir.

-'¡Mañana es lunes ya, tengo que escribir...!'- Me dije ayer.
No os toméis ese tener como obligación, aunque suene y represente tal actitud. No me tomo escribir como una faceta de carácter obligatorio, no es una tarea pendiente, y el día que lo sea probablemente... probablemente ese día no llegará nunca. Me encanta escribir, pero hay ocasiones en las que la oportunidad, para mí la palabra que engloba la vida en su totalidad, no llega. Y no me refiero a la oportunidad como medios, sino como la hora y la situación precisas... y el tema en cuestión que habría que expresar. Muchos escritores excusan esta falta de lucidez al tópico: 'Me quedao' en blanco' en el caso de que el escritor sea andaluz.
¿A qué viene todo esto, picha?
Pues viene a que el otro día, viendo el famoso Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) del Carnaval de Cádiz (tendréis una sorpresa esta semana sobre esta gran fiesta, en su rincón gaditano) me fijé en un autor cuyo prestigio en la tacita de plata no pasa desapercibido. Y sobre todo me fijé en la letra y música que traía este año, la cual me encandiló desde el primer instante, junto a la caracterización y vestuario de sus personajes. Tino Tovar y 'La canción de Cádiz', su comparsa, consiguieron esa unión de sentimientos que perduran más allá de las tablas del Gran Teatro Falla.
Una de las cosas que más me gustan de este Concurso es que algunos autores que participan dejan claro la temática que quieren tratar; algunos se mojan en la situación que se vive en el país, otros no dan esa ventaja a sus 'rivales' y otros se dedican a buscar el clamor del público con historias verosímiles dentro de la ficción. Lo bueno es que en la categoría de Comparsas, las letras que se cantan en el recinto de los Ladrillos coloraos son muy abiertas. Y con esto quiero decir que muchas personas llegan a imaginar y a acertar sobre a qué puede ir destinada la pluma del autor, pero a su vez puede recrear su propia perspectiva más allá de la del jefe de la comparsa. Con La Canción de Cádiz, particularmente, me he sentido de esa forma.
Comenzaba la presentación Tino Tovar en su fase de Preliminares echándole las culpas de su costoso encuentro con las letras que se cantarían este año a la falta de inspiración que, en el último pasodoble de la Final, desvela la causa principal por la que acabaron cantando y ganando el concurso. 
No desvelaré secretos... más abajo podréis escucharla.
¿Cuántos autores, escritores, novelistas... se habrán detenido y se habrán sentido identificados con la circunstancia que presentó este autor en la presentación de su agrupación? Jamás lo sabremos... lo que sí se sabe ya es que esta comparsa ha sido elegida como la mejor del COAC y la razón... la razón no os la puedo contar, para ello tenéis que escucharla:
Y eras tan guapa y tan niña,
y yo tan golfo que a ti
al oído te cantaba,
y cuanto más te sentía,
pues más bonita y sencilla mis canciones me rimaban...

Y entendí que las musas
no eran diosas divinas ni ninfas de cuento,
que aquella noche tus celos
me hicieron ver que las musas eran de carne y de hueso,
y mi pasión de poeta con tu pasión despertaste
de noche en tu casa puerta, que no se enteren tus padres...

Y en la esquinita de en frente,
donde nadie nos veía,
nos subía hasta la fiebre,
y entre ruegos y caricias,
y entre el sudor y la saliva...

Y tal como te dejaba
para mi barrio me volvía,
y como si fuese magia
mis canciones me nacían...

Y mi comparsa te hacía...

Y desde entonces, fiel compañera,
tanto ha llovido ya, amiga mía,
tanto inspiraste a este juntaletras
que te la debía...

Y cuando alguno te dicen musa,
si ya estas harta de tanta comparsa
y de toda esa lucha,
yo me río de todos ellos...
«..Si supieran esos necios
que la culpa es sólo tuya.»
Tino Tovar

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