viernes, 29 de agosto de 2014

Que no me la toquen.

Os escribe alguien que acaba de terminar su primer año de carrera de Periodismo. No hace ni un día desde que he terminado mi último examen (lo publico más tarde porque quería pulir la entrada antes de publicarla) y ya me encuentro ante mis primeras vacaciones siendo estudiante de Comunicación, una rama que para muchos es un estilo de vida... y para otros una verdadera calle sin salida. Desde que pisé la Facultad, y aunque ya lo hiciera antes, no he dejado de leer, de aprender, de ser curioso y aprender a escuchar que es infinitamente más importante que saber hablar. Antes de sentarme por primera vez en las aulas, ya fui aconsejado por recién licenciados sobre la carrera: -"Los primeros años son muy teóricos"- Me decía un buen amigo. -"Das de todo menos Periodismo"- Comentaba otro. "Cuando te impongan la beca tendrás un título y cero experiencia"- Una amiga concienciándome sobre dónde me estaba metiendo.
-"Vaya. No es lo que esperaba."- Admitía yo. El estudio de la profesión más bonita y gratificante para muchos del mundo, se auguraba difícil en un camino pedregoso en el que, supuestamente, estudias lo que has elegido. Que es al fin y al cabo lo que te gusta. Y de lo que va a tratar tu futuro laboral. Una elección que determinará tus relaciones, tu vida entera y el devenir de la misma. Intenté conocer más y más acerca de lo que me encontraría en mi primer día de esta carrera e intenté hacer oídos sordos a todas aquellas opiniones que frustraban sueños, que desconocían el significado de la palabra creer, que se rendían en el minuto 89. Yo no iba a formar parte de ellas. Sigo creyendo en otro tipo de discursos. Me digo (aún) en un arduo ejercicio mental cuando recibo esta clase de comentarios: Que no me la toquen.
Comenzaron las clases y con la misma ilusión con la que iba de pequeño a diferenciar el rojo del azul empecé a escuchar las lecciones del profesorado: me paraba a reflexionar acerca de la forma de enseñar de los docentes, las personas encargadas de nuestra educación, y hasta qué punto estaban involucrados con el alumnado y yendo más lejos aún, con la carrera que cursaban entre las diferentes ciencias sociales. Como en todos sitios y coloquialmente se ha dicho siempre: Había de todo. Tal vez el mensaje de fondo que prorrogaban la mayoría de los ponentes era, hiperbolizando un poco, el de: "Os habéis metido en un buen lío" en referencia evidentemente a la opción de cursar Periodismo. A pesar de ser una carrera para algunos 'razonadamente infravalorada por sus escasas expectativas en cuanto a la garantía de un futuro laboral' se trata de cuatro años a los que puedes acceder con una nota bastante más alta del aprobado (hablamos de un 8, 9 y hasta 10 dependiendo de los años sobre una nota de 14, lógicamente). Algunos muy allegados me recomendaban que se requerían capacidades muy similares en otras carreras como la de Derecho o Administración y dirección de empresas, e incluso me instaban a que fuera esa mi última elección. Pero no fue así. Que no me la toquen.
Creo que la base de un aprendizaje exitoso aleccionado por el docente es una predisposición incondicional por parte del alumnado. Y yo la tenía (y la tengo, ¿eh?). Una vez se tuviese lo elemental, "el esfuerzo no se negocia", como diría cierto director técnico argentino de fútbol. Y así con todo.
Tras pensar mucho sobre la ingente cantidad de comentarios, reflexiones y lecciones por muchas de las personas que conformaban este mundillo, decidí tomarme este año como un año de adaptación. De inserción e introducción periodísticas. De ir conociendo todos los medios a nivel nacional e internacional, sobreentiéndase que en ellos están los locales y provinciales. Leer mucho, conocer a tantos profesionales como se pudiese, ver el tratamiento de la información en tan cantidad de formatos disponibles que a día de hoy se extienden hasta cotas inimaginables.
Lo peor era encontrarse ya no a recién licenciados sin oportunidad laboral que bajo la comprensible frustración en la que se encuentran disentían en su interior preguntándose irónicamente sobre si habían escogido bien aquél día que echaron la prescripción de elección de carreras, sino a personal ya cualificado y con un importante camino a sus espaldas perteneciendo a un extenso y variopinto grupo de figuras pública que tachan a la profesión de "indigna" porque ciertos profesionales la ensucian. Eso me hacía formularme siempre las mismas cuestiones: ¿Merecerá la pena seguir este camino? ¿Habrán más momentos buenos que malos? ¿Se trata de una profesión en la que se ha perdido la total confianza? No tardé mucho en responderme estas cuestiones.
Otro problema, quizás el más grande que he descubierto hace relativamente poco y me toparé siempre, es el de la libertad de expresión según el medio en el que te encuentres. "El peor día de mi vida fue cuando me enteré que el Periodismo no era ni honesto, ni libre. El mejor fue cuando supe que le dedicaría toda mi vida". Hay tantas cosas detrás de un periodista redactando una noticia que no tengo ni conciencia sobre ello. Es algo con lo que habrá que vivir... o ¿será algo con lo que luchar?
Aún me preguntan aquello de: "¿Y tú que tipo de Periodista quieres ser? ¿De los buenos, de los de verdad? ¿'Guerillero' como el 'Évole'? ¿O te limitarás solo a informar, un presentador como Matías Prats? Lo bueno de esta pregunta tan sirespondocojeoporalgúnlado es que me quedan tres años para responderla. Aunque quiero practicar desde ya ( este mismo verano he tenido la oportunidad de hacerlo) tengo una cosa bastante clara: creo en el Periodismo. Aún no sé en cuál, pero creo en él. 
He podido disfrutar junto a compañeros de facultad de diversos trabajos en distintos ámbitos según la asignatura y además hemos podido llevar a cabo la emisión en diferido de un programa de radio cuyos podcasts he ido compartiendo. Este año me planteo un nuevo reto cuya misión no deja de ser distinta al del anterior: seguir aprendiendo. Aprendiendo a emprender.
Confío en que hay de todo: periodistas buenos y malos. Y no por ello la profesión debe sufrir una crisis como muchos llaman (aunque en principio creí que esto pasaba realmente). Hay que adaptarse a los nuevos cambios y sobre todo hay que destacar la poca confianza que tiene el ciudadano de a pie sobre la información. Me explico: la gente quiere saber sólo de lo que le interesa. Esto tenía un nombre en psicología, pues es un concepto puro sobre esta ciencia, y es que apartamos la mirada, literalmente, cuando una noticia no nos agrada o nos repercute negativamente e incluso cuando desgraciadamente no se comparte con nuestro punto de vista. Sin embargo cuando algo apoya nuestras teorías confiamos en su veracidad al cien por cien. No sé si me explico. Que no me la toquen. 
A falta de pocos días para el comienzo del curso esta es la primera reflexión que puedo compartir con vosotros, las tres próximas llegarán seguro (y quizás más). Simplemente espero que os ayude a reflexionar acerca de cómo está el Periodismo hoy día, que no es algo que yo sepa ni mucho menos haya expresado con total acierto, al final todo es subjetivo. Primera lección de la carrera: "La objetividad no existe, sólo existe lo honestamente subjetivo."

Que no me la toquen.
Que no me toquen la ilusión de estudiar Periodismo.

Nacho Liaño

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